Caminamos derecho al oligopolio del comercio

 Desde CIAE (Confederación Intersectorial de Autónomos del Estado Español) y Copyme (Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas del Estado Español) saludamos, en primer lugar, el nuevo paquete de medidas de ámbito fiscal y económicas aprobados por el Gobierno con objeto de reforzar la financiación de pymes y autónomos, también consideramos de muy positiva su disposición a ampliar el cesde de actividad estraordinario en los sectores más afectados, al mismo tiempo expresamos la necesidad de que la tributación de los autónomos se realice cuanto antes según el rendimiento neto.

Este estado de alarma ha convulsionado el ámbito económico y productivo de pymes y autónomos y nos deja también un cambio de hábitos para gran número de consumidores. Además, este estado de alarma ha traído una subida de precios en los alimentos, que según dato del INE, fueron en marzo y abril un 2,5% y un 4%, respectivamente, y fue en las frutas y verduras donde más se incrementó, sin embargo, según la COAG, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, los pequeños y medianos productores del campo no han salido beneficiados de esa variación de precios.

Entre los que se han aprovechado de esta escalada del IPC se encuentran las grandes cadenas de supermercados, junto a los intermediarios pero han sido las ventas por internet las que han visto engordar su negocio, estas ventas online de alimentos, según la consultora Nielsen, ha crecido un 86% desde el inicio del confinamiento. Si anteriormente se tenía este sistema de venta como una grave amenaza para el pequeño comercio, de consolidarse esta tendencia la cuota de mercado con la que se quedará el comercio de proximidad va a ser irrisoria, no llegará ni para malvivir.

Desde CIAE y COPYMEC manifestamos que, según estimaciones del sector, el 20% de unas 900.000 tiendas están ahora en peligro de extinción, no les compensa subir la persiana o al menos intentarlo, esas tiendas dan empleo a 3, 4 millones de españoles. Y hay culpables claros que no han operado a sus anchas sin limitación alguna, descontrolados. Un ejemplo de esta forma depredadora de ventas lo ostenta el gigante estadounidense de la distribución, Amazon, pero no es el único que ha podido vender de todo, desde comidas preparadas y bebidas hasta ordenadores, material de ferretería, moda, tintes, libros, bicicletas, discos, electrodomésticos..., esta concentración del mercado le puede suponer a ese gigante crecer un 30% más a costa del exterminio de los pequeños.

Al Gobierno le hemos pedido en vano, que mientras durara el confinamiento pusiera coto a esa "competencia desleal", imponiendo límites en las ventas y ciñendo las mismas a artículos de primera necesidad. Nos hubiera gustado que nuestro país imitara a Francia, donde se ha ordenado que Amazon limite sus actividades a los productos básicos, pero en nuestro país cada paso que se da cuesta demasiado en pensarlo hasta que se toma las grandes decisiones.

En consecuencia, hacemos un llamamiento al Gobierno para que reaccione antes de que del comercio de proximidad no quede más que el recuerdo, porque los gastos no dejan de crecer y los ingresos son cero. Los millones de empleos perdidos supondrán menos cotizantes, menos ingresos para el Estado y más cargas para la Seguridad Social, con el agravante añadido de que esos gigantes tienen su dominio fiscal fuera de España y cotizan de modo rídiculo mediante complejas operaciones de ingenieria fiscal. Si no se ataja esta degradación caminamos derechos hacia una especie de oligopolio del comercio, el dominio del mercado por un reducido número de grandes distribuidores y vendedores.