Carta abierta al Sr. Rosell presidente de la CEOE y por extensión a los empresarios españoles

 Sr. Presidente:             

 Después de unos días conteniendo el impulso de dirigirme a Vd. ,decido  contestar a  sus “responsables” declaraciones del 17/05/2016, en la que no solo muestra una carencia de fundamentos  económicos serios y necesarios para el futuro desarrollo empresarial, sino que sus irresponsables manifestaciones ocasionan un grave quebranto en la opinión social sobre una gran mayoría de empresarios, destruyendo gran parte del activo acumulado de responsabilidad social que la mayoría del empresario español posee.
 
Desde la visión empresarial de la Micro-Empresa y Pequeñas Empresas (3.092.511), es decir, una mayoría muy cualificada y más aun si incorporamos a gran parte de la mediana empresa (18.011), sus afirmaciones temerarias e insolidarias solo son posibles en un ámbito empresarial especulativo que es  el que Vd. por sus declaraciones realmente representa (3839) y no el de la mayoría empresarial española que Ud.  dice representar con el beneplácito de Gobiernos y Sindicatos.
 
Para su información y conocimiento: Toda empresa que pretenda perdurar y progresar  en el futuro, no solo tiene que estar asentada en una permanente actualización tecnológica; es imprescindible que su mantenimiento y desarrollo se asiente en un equipo de colaboradores capacitados, implicados en el proyecto y mayoritariamente fijos. El uso abusivo de colaboradores temporales con retribuciones inferiores a su aportación a la empresa, solo puede dañar la viabilidad de la misma, su imagen y  su consolidación. Cuando habla de las nuevas tecnologías no tiene Vd.  en cuenta  la vulnerabilidad de la marca empresarial ante la capacidad de las redes en mostrar  sus actuaciones sociales a los consumidores. La globalidad es un hecho para la economía y también para lo social.
 
Sr. Rosell, el aumento del beneficio empresarial es lícito en el sistema actual, pero tratar de asentarlo en una nueva distribución del trabajo basado en la inestabilidad y la máxima precariedad salarial posible,  nos conduce inevitablemente a una bajada de consumo y a un enfrentamiento de  sistemas. La temeridad de algunas de sus declaraciones no fortalece el sistema que dice defender, nos lleva al oligopolio o a su destrucción.
 
Sr. Rosell, su insistencia periodística de acuñar titulares a cual más irresponsables solo puede tener una finalidad: La concentración empresarial, el dominio del mercado, y  la  desvirtuacion   de la libre competencia, apoyándose en la implantación de unas normas laborales que nos acerquen a los siglos XVI  y XVII que son con las  que Vd. y otros oportunistas se sentirían más  cómodos. Este retroceso ya no es posible.
 Sintiéndolo mucho sé  que no conseguiremos  “la arcadia feliz”, es dudoso que alcancemos la Utopía de Tomas Moro, pero tampoco podemos aceptar una sociedad en la que solo prime el máximo beneficio a costa de la degradación de los derechos básicos de la humanidad. La misión del empresario no especulador en la sociedad es colaborar en la consecución de una sociedad  más justa, responsable y un reparto del bienestar más equilibrado; es decir lo contrario que Vd. propone.
 
Sr.Rosell, termino diciéndole que el sistema y las empresas tienen que volver  urgentemente a la restauración del pacto de 1945 acordado tras la derrota del  Fascismo y del  Nazismo.
 
Si queremos   lograr una  paz social duradera,  la economía tiene que asentarse en  empresas  socialmente responsables  y no  especulativas. Sea Vd. responsable y emplee la gasolina para el automóvil
                      
                                                                                                                                                                                                                                                Salvador Bellido.                                                                                              Pte.: C.O.P.Y.M.E.