La responsabilidad de reconstruir nuestro país

 Ante la gravedad de la situación económica, social y empresarial que no deja las secuelas de la pandemia, COPYME (Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas del Estado Español) y CIAE (Confederación Intersectorial de Autónomos del Estado Español) manifiestan su disposición a unirse a las movilizaciones que se están empezando a desarrollar en todo el país con el objetivo de formalizar un pacto para un nuevo modelo social y económico.

En los momentos actuales de tanta penuria y dolor, nuestras organizaciones desaprueban las posiciones mezquinas y egoístas que están mostrando determinadas organizaciones políticas y económicas, perjudicando con su actitud el interés general, único objetivo que debería guiarlos.

Porque, en nuestra opinión, aprender la lección de lo que nos ha pasado significa potenciar nuestra sanidad pública y poner en marcha la política de cuidados y dependencia, invertir en energías limpias, reindustrializar el país, solucionar los problemas del campo y de la España vaciada, abrir nuevas vías de prodcucción y comercio y educar en un consumo responsable y sostenible, entre otras medidas a desarrollar en la reconstrucción.

Aprender la lección significa reformar el sistema fiscal para lograr de una vez justicia fiscal para que las pymes y los autónomos no sean como siempre, los perjudicados mientras las grandes empresas y las grandes fortunas eluden sus obligaciones fiscales, aportación necesaria para mantener el Estado de Bienestar, su actitud insolidaria aumenta la brecha social y económica que nos condena a la polarización de un país pobre y un país rico.

Salir del confinamiento ha supuesto tener conciencia de los ingentes problemas a nuestro alrededor que se concreta, según cálculos del Gobierno, en el hundimiento del PIB para final de año en un 9%, una tragedia económica, un reto para todos revertir esta terrible tendencia.

No es la recuperación de lo que ya se ha perdido, el reto es la reconstrucción de las estructuras sociales y económicas, porque volver a la normalidad de antes con las mismas esencias injustas es la vuelta a más desigualdad, la incitación a repetir los mismos errores y a tropezar otra vez como idiotas en la misma piedra. No necesitamos volver a los de antes, a la escueta fabricación del 12% de la actividad económica, esa misma actividad al comenzar el milenio suponía el 18%, y ya había descendido drásticamente.

No es solo el virus quien nos ha golpeado, junto a él nos ha golpeado la realidad con toda su crudeza. Ya no podemos vivir ausentes negando la evidencia de un planeta enfermo, de unas relaciones comerciales, productivas y económicas desreguladas, deshumanizadas, que han desnudado a un sistema que en vez de proteger margina constantemente a más segmentos de la población y deteriora la economía real.

Para que sea posible reconstruir el país, se necesita sin dilación una fiscalidad justa y progresiva. Resulta un escándalo que por los ingresos del trabajo se pague un tipo efectivo del 12,5% mientras que por los ingresos del capital se tributa el 8,3%. con el IVA, las rentas más pobres tributan el 24% de lo que ganan, los más ricos tan sólo el 9% según los datos de tipo efectivo del IVA en relación a los ingresos en cinco tramos de renta que publica Eurostat. Esto lo convierte en el impuesto más injusto y el que más se ha subido en los últimos años. Y la guinda de la vergüenza: 27 grandes multinaciones españolas ganaron 25.000 millones de euros en 2016 y sólo pagaron en impuestos, en todo el mundo 65 millones, el 0,3% de sus beneficios, según la Agencia Tributaria. Esto es cualquier cosa menos justicia fiscal. Insistir en que prevalezca un modelo económico fallido es simplemente un peligro social y ruinoso dadas las circunstancias actuales. Desde CIAE y COPYME apelamos a la responsabilidad en la reconstrucción que tenemos por delante, contribuyamos al cambio que exige la ciudadanía. Unidos vamos a salir, enfrentados nos hará más débilies y lo pagaremos bien caro.