COPYME pide una respuesta coordinada para proteger a las pymes españolas ante las amenazas de represalias comerciales de EE. UU.
COPYME manifiesta su apoyo a la posición del Gobierno de España en defensa del derecho internacional, la desescalada y la vía diplomática, y expresa su profunda preocupación por el impacto que la escalada geopolítica en Oriente Medio y el actual conflicto diplomático iniciado por Estados Unidos pueden tener sobre la actividad económica y, especialmente, sobre las pymes españolas.
En las últimas horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con “cortar todo el comercio” con España como represalia por la decisión del Gobierno español de no autorizar el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón en operaciones vinculadas al conflicto con Irán. Esta amenaza incrementa la incertidumbre en un contexto ya marcado por el encarecimiento de la energía, la volatilidad financiera y la alteración de cadenas logísticas internacionales.
COPYME subraya que la defensa de los intereses comerciales de España no puede quedar sometida a dinámicas de coerción o represalia política. La economía real no es un tablero para “castigos ejemplares”: en cada shock comercial pagan quienes menos margen tienen:
“No se puede responder a un conflicto diplomático desde el chantaje. Las empresas necesitan reglas estables, no ultimátums. El derecho internacional y la seguridad jurídica del comercio son la infraestructura invisible que sostiene el empleo y la vida cotidiana.” Salvador Bellido.
COPYME subraya que la defensa de la soberanía nacional y del marco internacional de comercio no es una cuestión retórica, sino una condición práctica para la estabilidad económica. En ese escenario, COPYME sitúa en el centro a las pymes exportadoras e importadoras, especialmente las más expuestas al mercado estadounidense y a insumos críticos como la energía, la logística, la financiación o los componentes, además de las que operan con contratos internacionales y necesitan certidumbre en cobros y pagos.
COPYME reitera que la paz no es un eslogan, es una condición material de la prosperidad. Y recuerda que la fortaleza de España y de Europa reside en su capacidad para sostener sus principios sin convertir a sus empresas en moneda de cambio.