En España, las PYMES son el motor de la economía española, representan el 99,8% del tejido empresarial español y generan el 66,4% del empleo. Además, con la pasada crisis económica iniciaron un proceso de apertura al exterior buscando nuevos mercados por la debilidad de la demanda interna lo que ha provocado que, según datos de Eurostat, sean las responsables del 53,3% de las importaciones y del 51,1% de las exportaciones que se realizan en nuestro país.

En Europa las pequeñas y medianas empresas tienen también una especial relevancia económica en la creación de empleo y, también, porque generan la mitad del comercio intracomunitario de bienes, siendo responsables del 51% de las importaciones y del 45% de las exportaciones que se producen dentro de la UE.

Más del 60% de las empresas españolas se concentran en 4 comunidades autónomas: Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana.

Dado que el 99,9% de las empresas son pyme, los porcentajes de empresas y de pyme en cada comunidad autónoma son prácticamente iguales entre sí.

Cataluña es la primera comunidad autónoma por número de empresas y por número de pymes, con un 18,4% del total. Sin embargo, la comunidad autónoma con mayor número de grandes empresas es Madrid (32,3%). En ambas comunidades autónomas radican más de la mitad de grandes empresas.

Por tanto, la PYME es parte fundamental de la recuperación económica, concebida como proyecto de país, en la que estamos inmersos. 

Para COPYME la digitalización es un elemento esencial en el presente y cobrará más importancia en el futuro inmediato, en todo lo relativo a planificación, gestión, control y renovación productiva, en todas las esferas y sectores complementándose con la formación y recualificación de las plantillas, por lo que la adopción de medidas de carácter transversal es también una prioridad.

La inversión en iniciativas de transformación tecnológica y digital será clave para las pequeñas y medianas empresas, singularmente para el sector servicios, también para el industrial, con el objetivo de crecer de manera sostenida

Hay que desarrollar la necesaria conexión entre lo horizontal y sectorial y aplicar una política industrial activa, acompañada de la modernización del tejido productivo en la que las diferentes actuaciones horizontales, definidas en términos de fallos de mercado, fijen también objetivos sectoriales dentro de ellas.

Las medidas de índole horizontal se tienen que realizar desde la cercanía de las empresas y con los instrumentos de ayuda más necesarios y convenientes, desde las Administraciones Publicas.

Las Pymes tiene que formar parte de este proyecto.

Hay que reenfocar los nuevos yacimientos y detectar necesidades no cubiertas, concretadas prioritariamente en los mercados locales y regionales, con un apoyo complementario de las diferentes administraciones, implicación directa de los agentes sociales, flexibilidad en la organización del trabajo y con rentabilidad a medio y largo plazo.

Y como cuestión central, el acceso a la financiación, por parte de la pequeña empresa.